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GANAN LA LOTERIA Y NO SE GASTARÁN NADA DEL PREMIO

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Ganan la lotería y no se gastarán nada del premio: el dinero ya tiene destino


Una pareja canadiense asegura que no tocará ni un céntimo del premio que han ganado a la lotería ya que lo guardarán para quien de verdad lo va a necesitar


Cuando una persona decide participar en un juego de azar lo hace persiguiendo algún tipo de sueño. En unos casos suele ser el deseo de poder acceder a un tipo de lujos que, a lo largo de su vida, se le han negado; en otros, es el simple deseo de llevar una vida mejor y de no tener que trabajar jornadas maratonianas para poder llegar a final de mes.
En cualquier caso, el dinero de la lotería suele servir para dar estabilidad a personas o familias enteras que no siempre han tenido la tranquilidad de no tener la necesidad de mirar su cuenta corriente. Pero, incluso en esos casos, siempre que se gana un premio importante a la lotería suele servir para que los ganadores lo celebren y se permitan algún capricho


No es el caso de Shane y Laura Toms, una pareja canadiense de poco más de veinte años que ha ganado un gran premio y no quieren tocar ni un céntimo. Ambos tienen claro qué harán con el dinero y no está dirigido a ellos, sino a las personas más importantes de su vida: los dos hijos que tienen en común y que son el epicentro de su día a día.
Dinero para sus hijos
Shane y Laura ganaron 245.723 dólares canadienses en el sorteo de la Lotto Max del pasado 24 de septiembre. Aunque no es una cantidad que les permitirá vivir el resto de su vida sin trabajar, ya que apenas supone algo más de 155.000 euros, lo cierto es que el premio sí que les va a dar la posibilidad de hacer algo que siempre habían tenido en mente.


Pese a su juventud, esta pareja canadiense tiene dos hijos en común y velar por su futuro es lo más importante para ellos. Por eso, cuando Shane descubrió por medio de la app de la lotería de su teléfono móvil que había ganado un gran premio, no dudó en llamar a su mujer para darle la gran noticia y poder planear qué iban a hacer con el dinero. Tal y como publica Bay Today, Shane reconoce que estaba muy nervioso: "Comprobé la combinación en mi teléfono, vi los números y me reí, pensé que era divertido. ¡Entonces llamé a mi esposa mientras estaba en el trabajo para contarle la gran noticia!" Era para reírse: esta humilde pareja había ganado más de 155.000 euros al cambio.


Los nervios también se apoderaron de Laura, pero ambos disfrutaron finalmente de la noticia y acudieron juntos a por el cheque gigante que les hace acreedores del premio. La pandemia de coronavirus ha obligado a que solo las personas que tengan que cobrar premios superiores a 1.000 dólares puedan acudir a las oficinas centrales de la lotería canadiense, pero ese era su caso.
De emergencias al cielo
Laura y Shane Toms recibieron su cheque de manos de los organizadores de la lotería, que les hicieron la pregunta del millón: ¿qué piensan hacer con el dinero del premio? Su respuesta les sorprendió: no van a tocar un solo céntimo porque "guardaremos el dinero para nuestros hijos. Nos sentimos muy bien y estamos felices porque su futuro está asegurado".


Algo similar piensa hacer Donna Graziose, una mujer norteamericana ya jubilada que el pasado mes de septiembre ganaba 100.000 dólares, unos 85.000 euros al cambio, con un boleto de rasca y gana. La mujer se enteró del premio gracias a un correo electrónico que recibió del sistema de alertas de su aplicación móvil y estalló de alegría. Tal y como ha explicado a WECT News, Donna despertó a su marido para darle la gran noticia, pero éste no le creyó. Por eso, la mujer tuvo que ponerse seria y recordar sus tiempos como operadora de emergencias para que su esposo no pensara que le estaba tomando el pelo: era verdad que le había tocado la lotería y quería que ese fuera el mejor despertar de su vida.


Como en el caso de Laura y Shane Toms, Donna Graziose quiere guardar el dinero para que le sirva de colchón el resto de su vida, pero de momento ya ha cogido un pellizco para pagar el coche que se acababa de comprar junto a su marido. No hay mejor manera de comenzar esa jubilación que hacerlo en un coche nuevo que ha salido gratis y con el que poder hacer decenas de planes en el futuro.

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Habían ganado la lotería, pero no miraban los boletos para mantener la ilusión

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Si hay algo que caracteriza a las personas que juegan a la lotería es su ilusión por ganar un premio que les cambie la vida. Desde que se compra el boleto hasta que se celebra el sorteo, todos aquellos que participan en los juegos de azar comparten los sueños de convertirse en los ganadores del premio más importante y poder llevar a cabo todo tipo de proyectos.

 

Esa ilusión termina de dos maneras: la más habitual es que nuestro boleto no esté premiado y, una semana más, sigamos teniendo el mismo dinero en el banco que la semana anterior, euro arriba o euro abajo. La otra es que, por fin, nos haya sonreído la suerte y vamos a ver cómo nuestra cuenta corriente aumenta en varios ceros cumpliéndose el sueño de nuestra vida.


Una pareja australiana son grandes amantes de la lotería. Participan cada semana en diferentes sorteos, pero no miran sus boletos nada más saberse los resultados porque, de esa manera, alargan un poco más esa ilusión, la incertidumbre de no saber si, esta vez sí, han sido los ganadores de un gran premio. Nunca les había tocado nada… hasta ahora.


La ilusión de la lotería
Estos dos veteranos, que quieren permanecer en el anonimato, viven en Roseville, una pequeña localidad de 10.000 habitantes en el estado de Nueva Gales del Sur. Reconocen que no revisan sus boletos porque quieren prolongar el sueño de ganar un premio de lotería, aunque hasta ahora nunca habían tenido la suerte de poder disfrutar de esa sensación.


La mujer ha explicado a los responsables de The Lott, la organizadora de los juegos de azar en Australia, que "cuando compramos boletos de lotería, nunca los revisamos de inmediato. Los guardamos en la cartera soñando con que puedan tener un gran premio. Siempre pienso que yo podría convertirme en ganadora y ser millonaria". El pasado 7 de septiembre participaron en el sorteo de la Mega Lotería australiana y, como de costumbre, guardaron sus boletos en la cartera y no los revisaron al día siguiente. Sin embargo, algo cambió el fin de semana: "Cuando salimos de casa fui a hacer algunas compras y mi esposo finalmente aprovechó para comprobar el boleto".


Pocos minutos después, la mujer recibía una llamada inesperada: "Me llamó desde la tienda de lotería y pensé que era porque se había olvidado la cartera y necesitaba pagar algo". Sin embargo, la llamada tenía un objetivo muy distinto: quería que su esposa viera con sus propios ojos el momento que habían estado esperando tanto tiempo.

 

Premio a la constancia
La mujer recuerda que cuando llegó a la tienda de lotería sacó la cartera del bolsillo: "Pensé que necesitaba dinero, pero me dijo: "Es todo lo contrario". Fue entonces cuando me explicó que nos había tocado la lotería. Nos quedamos mirándonos el uno al otro, completamente aturdidos". El premio de 200.000 dólares australianos, unos 120.000 euros al cambio, provocaba que su sueño se hiciera realidad.


La ganadora reconoce que "siempre he soñado con ganar la lotería, pero que te toque de verdad es increíble. Lo celebramos yendo a comer pescado y patatas fritas en la playa". Una celebración modesta, pero acorde a dos personas que disfrutan de los pequeños placeres de la vida y a los que la constancia al participar cada semana en los diferentes sorteos ha dado sus frutos. Ahora, la pareja de afortunados no puede quitarse la sonrisa de la cara cuando pasean por su ciudad: "Cada vez que pasamos por delante del quiosco, vemos el letrero sobre el ganador y nos susurramos en voz baja: "Esos somos nosotros, somos los ganadores". Es una gran sensación". Ahora es momento de pensar en qué harán con el dinero.

 


La pareja reconoce que el premio les proporcionaba una enorme sensación de seguridad: "Hemos decidido que vamos a guardar la mayor parte, solo como una red de seguridad. En momentos como estos, todo está un poco inestable, así que preferiríamos guardarlo. Eso sí, me voy a comprar un teléfono nuevo, ya que este casi no funciona". Lujos modestos para una pareja modesta.

 

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